domingo, 27 de febrero de 2011

De El para Ella


De tanto ahogarme ahora me cuesta aceptar de nuevo el aire, tal vez sea demasiado para mí. Me niego a abandonar mi forma de pensar por miedo a que mi cambio me transforme en otra cosa distinta...
¡¡la esencia no se pierde!!  Tú eres tú, no puedes ser otro,  sólo cambia la manera en que ves las cosas...
Llegué a un punto en el cual sólo me veía a mi mismo, en el que toda explicación a todo era mi incapacidad como persona, en el que justificaba con odio y desaprobación a mi mismo cada error, cada paso que di.
¿Ahora? ... una pausa. Un tiempo en el que las cosas sólo son lo que son, no lo que quiero que sean. No deseo ni estar ni cambiar, solo permanecer así hasta...
...Cuando sentí que no había nadie con quien quisiera estar, cuando nadie me necesitaba y yo no necesitaba a nadie...
Mi excusa fue (en parte) lo que cambió. Sentir ”lástima” de ser “así” y cerrarme a los demás por “algo” que yo mismo impuse.
Girar en lo mismo, porqué no querer vivir y ser “parte” de...
¿Debo desentrañar todo para llegar al fondo?  Tal vez si, pero el “verme” de tal o cual manera no justifica “esto”... Prefiero llamarlo autocompasión. Debo aceptar lo que está mal para poder hablar en un lenguaje comprensible. Estoy vivo y la visión de otros acerca de mi no influye en nada. No cambio para cada persona, me adapto a lo que recibo, y ellos se adaptan a lo que doy.

Quiero estar contigo, cualquier cambio o indicio de cambio no me gusta. Suena penoso, pero no me gusta verte mal, quiero poder entenderte y que me entiendas, quiero depositar en ti mi confianza, se que hay en mi una parte que necesita desahogarse/apoyarse en ti, ¿nunca has sentido cierta vergüenza de ti, de que te vean tal cual eres? En ese sentido soy vulnerable, como sea, necesito de ti más de lo que crees.

                                                                                   [Patético Amargado Marica Llorón! Cariños Aln =*]

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